domingo, 8 de enero de 2006

Cena Boreal.

A pesar de la ventiscas y las heladas, parecia que iba a tener visita en la Estacion este Sabado. Una cenita agradable con una deliciosa Inuit que vive a dos horas de trineo de aqui.... No negare que me ilusione pues es chica agradable y muy atractiva, asi que cogi mi fusil y me fui a cazar focas... Realmente no se si le gusta la carne de foca, pero para los osos blancos aun no tengo una punteria que me garantice no hacermelo en los pantalones. No fue mal la caza, incluso adjunte un bonito zorro de las nieves para regalo. Asi que me las prometia muy felices cuando de la maldita radio salio el mensaje de que no podria ir puesto que otro inuit que vivia a seis horas en trineo venia y preferia quedar con el... Bueno, uno se siente un poco tonto... Pero me mude a la Estacion Polar Zebra para evitar esas cosas ¿no? Empiezo a darme cuenta de que soy como aquel filosofo que siempre intentaba el mismo truco de magia y que siempre le fallaba, pero se reia porque precisamente era un filosofo. Cuando se lo diga a mi Sami favorita se va a enfadar conmigo, seguro. Pero asi esta el patio, yo contradije los principios que me trajeron aqui y la llame. Y es que no es facil la Estacion Polar... Desde luego me ahorra muchos problemas y me permite racionalizar todas las emociones que de otra manera me quitarian el seso y los sentidos. Incluso puedo decir que esta semana no ha sido del todo inutil puesto que he sufrido otro "asalto de lo obvio". Hay muchas cosas que tienes que meditarlas para verlas aunque ya las sepas. Por ejemplo, eso a lo que antes me referia es la constatacion de que "unas probabilidades bajas" no equivalen necesariamente a "una probabilidad cero". Puede parecer una tonteria, pero le anima a uno y le hace que se acerque a la radio con otro animo, como si no estuviera voluntariamente en esta gran planicie de hielo. Incluso le entran a uno ganas de llamar a una bella inuit para celebrar el descubrimiento. Claro, que tampoco ayuda mucho que te tengas que comer la foca tu solo al final. En realidad algo bueno tenia que tener este boreas, dejo lo que sobra en la puerta y se conservara perfectamente salvo que venga algun oso, lo cual no descarto. No obstante, tengo la impresion de que esta foca tiene grabado el nombre de otro ser que no soy yo y de que poco me voy a comer. Le dare algo a los perros para que, al menos ellos, lo disfruten.
   Y ya se acabo lo bueno. Mañana otra vez a cortar hielo y contruir... ¡que pereza!
    Como decia aquella cancion... Cohen esta mas lento y triste que nunca....

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